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viernes, 9 de noviembre de 2012

LA MARCHA MÁS GRANDE LA HISTORIA ARGENTINA

Av. 9 de Julio en las inmediaciones de la Plaza de la República.


Es muy rápido para efectuar un análisis certero de las consecuencias que dejará el #8N en la política Argentina, en estos días veremos la reacción del Poder Ejecutivo y esa será la fase final de lo que comenzó sorpresivamente en septiembre.
Si la reacción es similar a la que generó el 13S se confirmará que el Kristinismo ha comenzado la etapa final de su vida democrática, porque definitivamente la ceguera que padece ante lo evidente creará un abismo con una parte mayoritaria del pueblo argentino que ya no podrá ser remontada. Esa posibilidad es ciertamente preocupante, porque determinará la radicalización del modelo y demonizará definitivamente a todo el que piense diferente.
Por el contrario, si la abrumadora marcha popular de ayer consiguiera traer sosiego a la vida de la presidente y la hiciera recapacitar sobre sus actitudes, atemperar su agresividad, quizás, sólo quizás lograría mantener en pie algún puente que le permita dialogar con un pueblo que comienza a detestarla.
Muchas cosas quedaron claras después de ayer. En primer lugar los argentinos hemos madurado. Nos hemos dado cuenta que la impunidad y el autoritarismo no tienen ideología, que no son de izquierda ni de derecha, que son vicios, decrepitudes, deformaciones de la política que afectan, a los más débiles, que siempre somos el pueblo.
Hemos asumido y demostrado que todos somos el pueblo, más allá de la clase social a la que accidentalmente pertenezcamos, la actividad laboral que desarrollemos o el dinero que poseamos y, fundamentalmente, nos hemos dado cuenta que sin importar en que parte de esos sectores nos ubiquemos, cuando pierde vigencia el gobierno limitado nada nos salva de la prepotencia arbitraria del autoritarismo.
En la marcha de ayer nadie le pregunto al que tenia al lado de que partido era o cual su ideología, eso no importaba, todos éramos argentinos afectados por el mismo mal, la violación de la República.
En la marcha Peronistas, Radicales, Socialistas, Liberales e independientes reclamamos, unidos como un sólo cuerpo, la independencia de la justicia y exigimos a los jueces que se comporten como deben, que sean valientes, que se opongan al autoritarismo, que garanticen la libertad de expresión y de prensa, el derecho de propiedad, el gobierno limitado, en síntesis, pedimos Constitución, plena vigencia de la Constitución Nacional.
Sin embargo, el metamensaje de la marcha estuvo dirigido a la oposición, para que se una, para que deje de lado los egos personales y se ponga la toga de la República, que hoy es la gran aglutinadora del pueblo argentino.
Creo que esta ha sido la marcha más grande de la historia argentina, una marcha en 3D, porque se dio en el mundo, en las provincias y en la capital federal, de lo que estoy seguro es que no podrá ser igualada.
Sólo quisiera saber y creo que esto desvela a más de un kirchnerista, es si la marcha es la punta del iceberg.
Obelisco visto desde Av. de Mayo.




miércoles, 26 de septiembre de 2012

NY 25/9

Esta claro. Se ha perdido el miedo, hemos vencido al miedo. Las redes sociales se han convertido en el vehículo que garantiza la comunicación necesaria para la protesta.
Diferentes faceboqueros, twiteros y blogeros hemos encontrado la manera de canalizar la expresión de miles de argentinos sin costo de estructura política y sin necesidad de punteros o  partidos políticos. Desde nuestras casas, trabajos o estaciones de servicio como estoy haciendo en este momento, la sociedad civil, estudiantes, profesionales, trabajadores se movilizan, opinan, convocan, se expresan por la libertad. Somos editores de nuestros propios medios de comunicación y opinión.
La maravilla de la comunicación por Internet ha permitido que la misma protesta del 13/9 se haya convertido en un NY 25/9 y se proyecte el 8/11. Si, porque el 8 de noviembre el obelisco de la ciudad de Buenos Aires se vestirá de cacerola, como lo hizo ayer la estatua de la Libertad.
La primavera argentina que coincide con la primavera del 2012, anuncia un futuro de libertad como contraste a la intolerancia que nos impone el gobierno de turno. Ya llevan en el gobierno más tiempo que el que estuvieron los militares entre 1976 y 1984, y quieren más... increible.
Sin embargo, para que esta alegría que llega de la mano de la libertad de expresión sea efectiva y de frutos concretos es necesario que subamos a otro nivel del juego, que elevemos nuestra apuesta. Ahora se acerca el momento de comprometernos políticamente en alguno de los partidos de la oposición.
Si de mi dependiera, quisiera que los cientos de miles de argentinos que participaron del 13/9, en las plazas del país o desde su casa acompañando en espíritu esa manifestación, se volcaran al liberalismo; sin embargo no me importa si no lo hacen, mientras que hagan su aporte cívico en alguna de las opciones opositoras, hay muchas, hay para elegir.
¿Por qué no me importa? porque en este momento histórico es más importante que el triunfo de una idea, la preservación de la República; porque es más importante que el éxito personal de un compañero, correligionario, camarada o amigo, el éxito de la libertad y el fortalecimiento de las instituciones dirigidas a garantizar el gobierno limitado.
Entonces, esto no es una convocatoria, esto es un ruego. Imploro a todos los jóvenes y viejos; a todos aquellos que han militado políticamente y a los que nunca lo han hecho; a los que les interesa la política y a los que les resulta intrascendente, que hagan su aporte, que se comprometan, que colaboren por salvar a nuestro país de la intolerancia, del autoritarismo, de la corrupción, del populismo totalitario que azota a latino America.
Este esfuerzo en este momento será la única oportunidad que tendremos para poder asegurarnos que en algún momento volveremos a nuestra vida normal, seguros de que nadie nos molestará por lo que pensemos, leamos, miremos, expresemos o decidamos.
Argentinos, cada generación tiene una batalla que pelear, marchemos a nuestra lucha por la libertad con orgullo y alegria.